Montaña del Cuaco

Su cercanía con El Volcán de los Cuervos hace que pase desapercibida pues éste le roba todo el protagonismo. Sin embargo para mí entra en la categoría de “chiquita pero coqueta”, sobretodo en primavera que las higueras se visten de verde y le dan un toque de color. Ofrece también unas vistas magníficas al paisaje lunar que lo rodea, en mi opinión uno de los paisajes volcánicos más peculiares de toda la zona cero de las erupciones del siglo XVIII. Estamos en el reino de Tinguatón, Parque Natural de los Volcanes.

Aquí la vemos escoltada por Diama y Guardilama.

Tiene una altura de 363 metros y se encuentra en las divisorias de los municipios de Tinajo, Yaiza y Tías perteneciendo a este último

Al ser bajito desde la carretera no se destaca y se camufla entre los perfiles de los volcanes de La Geria y Timanfaya.

Aparcamos en uno de los parkings habilitados desde hace algún tiempo y caminamos por el transitado sendero que lleva a numerosos turistas cada día hacia el principal atractivo de la zona: el Volcán de los Cuervos.

Cuando llegamos a un cruce de caminos giramos a la izquierda y a unos metros encontramos a la derecha el sendero que continúa hacia el Cuaco.

Imposible no mirar la silueta del Cuervo y más allá…

El Cuaco nos recibe con sus higueras en todo su esplendor y una solitaria palmera.

Una larga grieta rodea parte del cráter como si de una fosa de un castillo medieval se tratara.

Miramos hacia la Geria, la Montaña Peña Palomas en un primer término y Diama más allá.

Una vez en su parte más alta abrimos plano y esto es lo que se ve.

Me divierte ver el mundo cabeza abajo…

Me siento un ratito junto a unos especieros que crecen agazapados al soco de la ladera.

Bajamos para retomar el camino de nuevo observando las higueras perfectamente cuidadas, no todo está abandonado en estos maravillosos parajes.

De nuevo inevitable no captar la imponente silueta del Volcán de los Cuervos.

Entrada publicada el 7 de junio de 2018